Ceda el paso
Cedes el paso a los que circulan por la vía preferente, vengan por donde vengan. Si está libre, puedes cruzar sin detenerte.
Deciden quién pasa primero cuando dos trayectorias se cruzan. Son las únicas que rompen la regla de la forma a propósito: el STOP es octogonal y el ceda el paso es un triángulo invertido, y ninguna otra señal comparte esa silueta.
No comparten forma: cada una tiene la suya para que la reconozcas aunque esté sucia o nevada.
Cedes el paso a los que circulan por la vía preferente, vengan por donde vengan. Si está libre, puedes cruzar sin detenerte.
Detención completa, siempre. Las ruedas tienen que dejar de girar, aunque no venga nadie y se vea toda la vía.
Circulas por la vía con prioridad en los cruces que vengan. No es un permiso para no mirar.
Se acabó la prioridad que tenías. A partir de aquí manda la señalización de cada cruce o la regla de la derecha.
Prioridad del sentido contrario: en un paso estrecho, cedes tú. Si te encuentras a otro de frente, te toca retroceder.
Prioridad respecto al sentido contrario: pasas tú. Es la pareja de la anterior y se confunden constantemente.
Es la familia más pequeña del catálogo, seis señales, y la única que renuncia a tener una forma común. No es un descuido. Las dos que más se juegan tienen silueta propia para que puedas reconocerlas aunque estén sucias, cubiertas de nieve o vistas por detrás: el ceda el paso es un triángulo invertido y el STOP es un octógono, y ninguna otra señal comparte esas dos siluetas. Las cuatro restantes son cuadradas o triangulares y se leen por el dibujo. Todas responden a la misma pregunta, la que más accidentes evita: cuando dos trayectorias se cruzan, quién pasa antes.
Ceda el paso y STOP no piden lo mismo, y ahí se decide media familia. Con el ceda el paso cedes a quien circula por la vía preferente, venga por donde venga, pero si está libre puedes cruzar sin llegar a detenerte. Con el STOP la detención es obligatoria siempre, aunque veas los dos lados perfectamente y no venga nadie. Detenerse significa que las ruedas dejan de girar, no que aflojes hasta casi parar. Y cuando hay visibilidad suficiente, ese punto de detención es inmediatamente antes de la intersección.
Las dos de calzada prioritaria funcionan en pareja. La primera te dice que llevas la prioridad en los cruces que vengan; la de fin de prioridad te avisa de que se ha acabado y de que a partir de ahí manda lo que señalice cada cruce o, si no hay nada, la regla de la derecha. Llevar prioridad no es un salvoconducto. Sigues teniendo que mirar, y a quien se incorpora desde otra vía le facilitas la entrada en la medida de lo posible. La prioridad se tiene, no se toma.
Las dos últimas son las que más se fallan, y son la misma situación vista desde cada lado. En un paso estrecho por el que no caben dos vehículos, una dice que la prioridad es del sentido contrario: esperas tú y, si ya os habéis encontrado de frente, te toca retroceder. La otra dice justo lo contrario, que pasas tú. Van siempre por parejas, una en cada extremo del tramo. No confundas esta familia con el triángulo que anuncia una intersección: aquel avisa de que hay un cruce, estas dicen quién entra primero. Y ninguna de las seis prohíbe nada, así que no las busques en círculo rojo.
En el examen: El STOP cae por el punto exacto de detención y por si la vía vacía permite pasar sin parar: no lo permite nunca. Las dos de paso estrecho se preguntan intercambiadas, así que fíjate en hacia dónde apunta la flecha gruesa. Y hay una variante clásica sobre la calzada prioritaria: tener preferencia no te libra de facilitar la incorporación de los que entran.
375 preguntas oficiales de señales, con foto y con la explicación de cada respuesta.
Test de señales →