Curva peligrosa hacia la derecha
Una sola curva, hacia la derecha. Se frena antes de entrar, nunca dentro: frenar en curva desestabiliza el coche.
No prohíben ni obligan a nada: avisan de algo que viene y te piden que adaptes la conducción. Fuera de poblado se colocan entre 150 y 250 metros antes del peligro; en ciudad, mucho más cerca.
Triángulo con el borde rojo y el fondo blanco. Si el fondo es amarillo, el peligro es por obras.
Una sola curva, hacia la derecha. Se frena antes de entrar, nunca dentro: frenar en curva desestabiliza el coche.
Una sola curva, hacia la izquierda. La visibilidad es peor que en las de derecha porque el borde te tapa antes.
Fondo amarillo: peligro por obras. Puede haber gravilla, maquinaria saliendo y señalización provisional que manda sobre la fija.
El firme agarra menos de lo normal, por lluvia, barro o pavimento pulido. Alarga la distancia de seguridad y evita frenazos.
Zona con paso frecuente de gente. No confundir con la de paso para peatones, que es cuadrada y azul.
Hay un semáforo más adelante, normalmente donde no te lo esperas o donde no se ve hasta el último momento.
Otros peligros: avisa de algo que no tiene señal propia. Siempre lleva debajo un panel que dice de qué se trata.
Vas por la vía con prioridad y viene un cruce. Tienes preferencia, pero eso no te exime de mirar.
Intersección donde manda la regla de la derecha. Prepárate a ceder al que llegue por ese lado.
Hay una glorieta delante. Al entrar cedes el paso a quien ya circula por el anillo.
Puente móvil: puede estar levantado o abriéndose. Si está cortado, hay que esperar.
Cruce de tranvía. El tranvía tiene prioridad sobre todos los demás usuarios porque circula sobre raíles y no puede esquivar.
Paso a nivel con barreras. Aunque estén subidas pueden bajar en cualquier momento.
Paso a nivel sin barreras. Aquí la responsabilidad de mirar es toda tuya: el tren no puede frenar ni desviarse.
La cruz de San Andrés marca el punto exacto del paso a nivel. Si tiene dos brazos, la vía es de doble raíl.
Aviones volando bajo. Puede haber deslumbramiento y ruido súbito, no un peligro en la calzada.
Perfil irregular: el firme está en mal estado, con baches o hundimientos. Reduce para no romper la suspensión.
La calzada se estrecha por los dos lados. Puede que no quepan dos vehículos a la vez.
Niños: normalmente cerca de un colegio o un parque. Es donde más conviene bajar de los 30.
Paso o entrada frecuente de ciclistas. Recuerda el metro y medio al adelantarlos.
Animales domésticos: puede haber un rebaño cruzando, con su pastor, que a efectos legales es un conductor.
Animales en libertad: fauna salvaje. Si ves uno, cuenta con que vienen más detrás.
Circulación en los dos sentidos. Suele aparecer al terminar un tramo de sentido único, y es donde se producen los choques frontales por despiste.
Desprendimientos: pueden caer piedras a la calzada, o ya haberlas. Mira también al suelo, no solo al talud.
Muelle: la calzada termina en el agua sin protección. Sale en puertos y embarcaderos.
Proyección de gravilla: las piedras que levantan las ruedas rompen parabrisas. Aumenta mucho la distancia con el de delante.
Viento transversal: la manga indica hacia dónde sopla. Sujeta firme el volante y prevé la racha al salir de un túnel o al rebasar un camión.
Escalón lateral: hay desnivel entre la calzada y el arcén. Si caes con las dos ruedas, no des volantazo.
Congestión: retenciones frecuentes en ese tramo. Desde el 1 de octubre de 2026, en autopista y autovía habrá que dejar un pasillo de emergencia.
Obstrucción en la calzada: algo corta el paso, total o parcialmente.
Visibilidad reducida por niebla, lluvia, humo o polvo. Adapta la velocidad a lo que ves, no a lo que permite la señal.
Pavimento deslizante por hielo o nieve. Sospecha sobre todo en puentes y zonas de sombra, donde el hielo aguanta más.
Varias curvas enlazadas, la primera hacia la derecha. Si no lleva panel, son menos de 300 metros de curvas.
Resalto: un badén elevado para obligar a reducir. Se pasa despacio y perpendicular, nunca en diagonal.
Bajada con fuerte pendiente. Se baja con la misma marcha con la que subirías, dejando que el motor retenga.
El estrechamiento viene por la derecha, así que tú te desplazas a la izquierda.
Varias curvas enlazadas, la primera hacia la izquierda.
Badén: un hundimiento del firme. Al revés que el resalto, el coche cae en vez de subir.
Subida con fuerte pendiente. En un tramo estrecho de gran pendiente, la preferencia es del que sube.
El estrechamiento viene por la izquierda.
Las señales de peligro son las únicas que no te mandan nada. Se limitan a contarte lo que hay unos metros más adelante para que llegues preparado, y la decisión de qué hacer con esa información sigue siendo tuya. La forma las delata antes de que te dé tiempo a mirar el dibujo: triángulo con el vértice hacia arriba, borde rojo y fondo blanco. Si el fondo es amarillo, el aviso viene de unas obras. Dentro de la familia caben avisos muy distintos, del trazado de la vía al estado del firme, de quién más anda por ahí a los cruces de vía férrea, pero todos responden a la misma idea: hay algo delante que no verías a tiempo.
Dónde se colocan es media familia. Fuera de poblado, el triángulo va entre 150 y 250 metros antes del peligro, distancia suficiente para que puedas levantar el pie sin dar un frenazo. Dentro de poblado se pone mucho más cerca, porque allí se circula despacio y ese margen sobra. Muchas llevan debajo un panel con una cifra, y conviene leerla bien: si indica una distancia, te dice dónde empieza el peligro; si indica una longitud, te dice cuánto dura el tramo. El triángulo, por tanto, nunca está encima del peligro. Está antes, y esa es toda su gracia.
Ante cualquiera de ellas se espera siempre lo mismo: bajar la velocidad y subir la atención hasta que el tramo pase. Ninguna te fija un número. Si además hay que respetar un límite concreto, te lo pondrán al lado en un círculo de borde rojo, y ese es el que se incumple. El triángulo no se obedece ni se desobedece como una prohibición: te obliga a ajustar la conducción a lo que anuncia. El caso aparte es el triángulo con el signo de admiración, que avisa de un peligro sin dibujo propio y lleva siempre debajo un panel explicando de cuál se trata.
El límite con las demás familias se traza mirando el verbo. El triángulo avisa; no reparte prioridad ni prohíbe. Los que anuncian una intersección con prioridad, la prioridad de la derecha o una glorieta te dicen que viene un cruce, pero quién pasa primero lo deciden las señales de prioridad o las normas generales. Con los peatones ocurre lo mismo: el triángulo advierte de que por ahí suele cruzar gente, mientras que el paso para peatones propiamente dicho es cuadrado y azul. Y el fondo amarillo de las de obras no las convierte en un aviso de cortesía: se obedecen igual haya obreros trabajando o no.
En el examen: Casi siempre te enseñan el dibujo y te piden el significado, así que el terreno de juego son las parejas parecidas: resalto y badén, estrechamiento por la derecha y por la izquierda, deslizante por gravilla y deslizante por hielo, animales domésticos y animales en libertad. La otra pregunta fija es la distancia de colocación fuera de poblado, y la respuesta son 150 a 250 metros.
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